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John Holloway: «Vamos a luchar por nuestro derecho a la vagancia…»

El discurso de Holloway en Left Forum de Nueva York: Sí, tienen razón, somos vagos y vamos a luchar por nuestro derecho a la vagancia.
Del periódico Drasi (El artículo en griego y en francés)

Para mí es una alegría de verdad de estar aquí, pero también me da miedo, porque en realidad es la primera vez que estoy hablando en el corazón del imperio satánico. Además, quiero agradecer esforzadamente a los guardias del aeropuerto por dejarme entrar al país y visitar a Ustedes, en esta tierra de la ¨libertad¨, por permitirme venir a verles, aquí, en su cárcel. Quizás me hayan dejado pasar porque no se han dado conciencia de la existencia de una revuelta en la cárcel, de una rebelión en el corazón mismo del imperio.

Estamos aquí por celebrar el 2011 que inunda el año nuevo, el 2012. Un año lleno de revueltas gloriosas en todo el mundo, puesto que gracias a nuestra desobediencia está claro que somos nosotros la crisis del capital. Somos la crisis del capital y estamos orgullosos. Ya está con la excusa de la culpa de los capitalistas y de los banqueros. El sentido mismo de estas palabras no es sólo irracional, sino también peligroso, porque nos vuelve en víctimas. El capital es algo dominante y su crisis es una crisis de dominio, puesto que los dominantes ya no son capaces de gobernar de forma eficaz. Luego salimos por las calles manifiestando y declarando que ha sido culpa de ellos. ¿Qué estamos diciendo exactamente? ¿Que su forma de dominar no es eficaz? Mucho mejor que admitamos que nuestra relación de dominio está en crisis porque los dominados no son muy obedientes, porque no se inclinan lo suficiente. La falta de sumisión es la causa de la crisis.

El capital no es sólo un sistema de injusticia, es un sistema que acelera la explotación, que refuerza el desastre. Esto se puede comprobar a través de varios modos, a través de la ley del valor, de la formación del valor y su tiempo necesario, según la sociedad, o las teorías de las tendencias decrecientes de las ganancias. Sin embargo, lo que importa es que el capital es una dinámica agresiva. Hay un esfuerzo infinito de aceleración, una transformación eterna de lo que es el trabajo capitalista. Esto no tiene que ver sólo con la intensividad del trabajo en las fábricas, sino también con la sumisión creciente, cada día, de todos los aspectos de la vida a la lógica del capital. La existencia misma del capital consiste en torcer eternamente el tornillo y la crisis simplemente consiste en la manifestación que el tornillo no se tuece tan rápido como lo debería, que hay resistencia, en alguna parte. Resistencia por las calles y en las plazas, quizás, resistencia organizada, seguro, pero también puede ser la resistencia de los padres que quieren jugar con sus niños, de las parejas que quieren quedarse una hora más en su cama, de los estudiantes que piensan que necesitan más tiempo por un pensamiento crítico, de los humanos que todavía sueñan con ser humanos. Somos nosotros la crisis del capital, nosotros que no nos sometemos, nosotros que no corremos muy rápido.

Y la crisis, en realidad, tiene dos salidas. La primera es pedir perdón por nuestra falta de sumisión y luego pedir más trabajo. ¨Por favor, si nos explotan más, vamos a trabajar de forma más dura y rápida, vamos a someter cada aspecto de nuestra vida al capital, vamos a olvidar todas las tonterías infantiles del juego, del amor y del pensamiento¨. Esta es la lógica del trabajo alienado, la lógica ineficaz de la lucha a través del trabajo, que se percibe como el trabajo alienado contra el capital. El problema de esta salida es que no sólo perdemos nuestra humanidad, sino también que reproducimos el sistema que nos destruye. Si al final conseguimos, cosa muy impropable, contribuir a la superación de las crisis del capital, entonces, el capital seguirá más rápido, más rápido, más rápido sometiendo cada forma de vida. Y luego llegará otra crisis y luego otra y otra, no para siempre, porque quizás no esté muy lejos la extinción de la humanidad.

La alternativa, porque creo que es la única alternativa, es declarar de forma abierta que no, lo sentimos, somos nosotros la crisis del capital y no nos vamos a arrodillar, no vamos a aceptar lo que nos hace el capital, estamos orgullosos de nuestra falta de obediencia y de nuestra negación a someternos a la fuerza desastrosa del capital. Estamos orgullosos de constituir la crisis del sistema que nos destruye.

Miren Grecia, el epicentro de la crisis económica y de crédito de hoy en día. Ahí, la crisis consiste totalmente en una crisis de desobediencia. Los capitalistas y los políticos dicen que los griegos no se someten mucho, que no trabajan de forma dura, les gusta echar la siesta y salir por la noche y ahora tienen que aprender qué significa ser un verdadero trabajador capitalista. Y dando una lección a los griegos tienen también la intención a darles una a los portugueses, a los españoles, a los italianos, a los irlandeses y a todos los desobedientes del mundo.

Y ante una situación asi hay dos opciones. La primera es decir no, no, somos trabajarores buenos, sólo queremos más trabajos y les vamos a probar qué bien podemos trabajar, vamos a reconstruir el capitalismo en Grecia. Y la otra es decir, sí, tienen razón, somos vagos y vamos a luchar por nuestro derecho a la vagancia. Vamos a luchar por poder hacer las cosas según nuestro ritmo, con la manera que nosotros consideramos correcta, vamos a luchar por nuestra siesta, por salir por la noche. Entonces, decimos no al capital y al trabajo capitalista, porque todos sabemos que el trabajo capitalista literalmente destruye la tierra, destruye las condiciones de la existencia humana. Tenemos que construir una nueva forma de vida social.

La primera solución, decir que somos buenos trabajadores, parece más sencilla, más evidente, pero quizás sea sólo una ilusión, porque la mayoría de los comentaristas dice que la recesión en Grecia va a durar muchos años, independientemente del ritmo de la conformidad de los griegos.

Si quieren saber a qué se parece la prórroga del fracaso del capital, sin ninguna esperanza de cambio radical, miren fuera de la frontera de su país la tragedia en México o miren más cerca, miren sus ciudades. La otra opción, decir no al capital y construir una relación social distinta, es lo que muchos griegos están intentando ahora mismo, por opción o por necesidad. Si el capital no puede ofrecer la base material de la vida, entonces la tenemos que crear de otra manera, creando redes de solidaridad, proclamando ¨ninguna casa sin electricidad¨ y formando equipos de electricistas que conectan de nuevo la corriente, a través del movimiento ¨no pago¨ impuestos ni peaje, a través del movimiento de la patata, según el que los agricultores distribuyen directamente sus productos a las ciudades en precios muy bajos, a través de los mercados de recambio, a través de la creación de jardines comunitarios y de la vuelta al campo. Además, a través de la recuperación de fábricas, de un hospital y de un periódico. Esta es una forma complicada y muy experimental de avance, donde no hay ningún órden político y ninguna claridad revolucionaria, constituye una forma prematura de la vida social, aún no bastante fuerte para que nos pueda asegurar la supervivencia. Y hay que tener compromisos, pero es claramente la dirección hacia la que tenemos que mover las cosas y a nosotros mismos.

El mundo que intentamos crear es un mundo sin respuestas, un mundo donde andamos preguntando, el mundo de un experimento. Pero es el ¨no¨ contra la inhumanidad, la insolencia y la amenaza del sistema capitalista que nos está guiando y también una estrella utópica que sale de la esperanza y de los sueños de tantos años de lucha. Entonces, estamos enfrentados a estas dos opciones, debido a la crisis. Entonces, podemos optar por el camino de la sumisión a la lógica del capital, con la conciencia que nos va a llevar, de forma inevitable a la autoanulación de la humanidad o podemos seguir los innumerables caminos peligrosos de la invención de un mundo diferente, ahora mismo, de un mundo que sale de las grietas que estamos provocando al dominio capitalista. Y mientras inventamos nuevos mundos, podemos ver claramente que somos nosotros la crisis del capital, somos nosotros la crisis contra la velocidad de la destrucción del mundo y estamos orgullosos. Somos nosotros el nuevo mundo que dice ¨¡capital, al carrajo!¨.

John Holloway, Nueva York, 18 de marzo de 2012-04-13

Traducción: Cristina

Shortlink: http://wp.me/pyR3u-ax8

Los “ciudadanos de Europa” cometen suicidio y el instigador moral es la Unión Europea

Sofia Eleftheriou

El carácter trágico del suicido del farmacéuta de 77 años esta mañana completan noticias de carácter trágico semejante, que vienen de Italia, donde una mujer de 79 años de Sicilia saltó al vacío cuando supo que su pensión íba a reducir hasta el punto que no le permitiría la supervivencia, el ahorcamiento del dueño de un taller de enmarcación en la afueras de Roma, que no podía hacer frente a sus problemas económicos y la autoinmolación de dos hombres al Norte de Italia.

No hace falta que uno busque mucho por las razones de estas acciones de desesperación y a la vez de una fuerte protesta social. La austeridad extrema y la indigencia a la que los gobiernos y las autoridades europeas llevan a los empleados y a los pensionistas no llevan sólo a los extremos de la supervivencia natural, sino también ofenden profundamente la dignidad humana. En Europa se ha creado un monstruo que se llama Unión Europea de los bancos y de los parásitos, con ramas en toda Europa que se echa a la sociedad trabajadora y la quiere matar.

Mientras, Mario Draghi, administrador del Banco Central Europeo anunció que se íban a entregar 25 millares de millones euros a los bancos griegos. Estos millares de millones son una parte del préstamo que, para su pago se cortan las pensiones, el seguro médico y la asistencia a los mayores.

Según nuestra cultura, siempre hemos amado y respetado a los mayores, a los retirados del trabajo, los hemos cuidado y así hemos cultivado el árbol de la vida. Los que gobiernan, los políticos y los parásitos de la ganancia, que se llaman empresarios grandes y banqueros, matan a través de su política y de sus guerras. Es la única cosa que sepan hacer.

Seguir viviendo y respirando, se lo debemos a nuestros hijos, a nuestros padres, a nuestros abuelos, a nuestros amigos, a nuestos colegas, a nuestra gente, a nuestros vecinos y a la gente en Sicilia, en Roma, en Lisboa, en Madrid, en Dublín, en Londres, en Paris, en Berlín, en todas partes. Tenemos que terminar con estos monstruos, su Unión Europea, su zona euro, la pasión por la ganancia que mata, su hipocresía en cuanto a los ¨derechos humanos¨. ¡Su suciedad nos está ahogando! Ahora mismo tienen lugar manifestaciones en toda Grecia con la consigna ¨Esto no fue un suicidio, fue un asesino del gobierno¨.

Los últimos tres años de la crisis, en Grecia han tenido lugar 1727 suicidios.

Texto del blog «Μέτωπο αλληλεγγύης και ανατροπής» (¨Frente de solidaridad y de derrocamiento¨)


URL: http://wp.me/pyR3u-aqU

Cuando hablan de soberanía nacional…

Greeks participate at a rally related to name dispute over Greece and Macedonia at northern Thessaloniki

Artículo publicado en el primer volumen de la edición digital del periódico internético Democracia Directa.
Traducción: Verba Volant

La pérdida de nuestra soberanía “nacional” (o según los más moderados, el riesgo de su pérdida) desde hace mucho tiempo se viene notando en el discurso público de políticos (izquierdistas y derechistas) y periodistas, así como en las conversaciones cotidianas de muchos ciudadanos. Muchos son los que hablan de una “esclavitud del país al Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Unión Europea”, de la moderna política colonial de Alemania, culpando indirectamente a los banqueros extranjeros “malos” y a los políticos. Por haber “esclavizado” el -independiente y libre hasta el momento…- Estado griego. De hecho, la mayoría habla como si Grecia no estuviera ya política y económicamente dependiente (con el consentimiento silencioso o explícito de la sociedad) de la UE, o a nivel militar y diplomático, de la OTAN.

Y ¿cuál es exactamente la nación soberana que supuestamente desean ellos? Obviamente se refieren a una sociedad que en vez de estar dominada por élites económicas extranjeras, tiene sus propios gobernantes locales que la dominan. Como si nos llamaran a elegir entre Hitler y Papadópulos[1], deseando que el dictador local muestre algo de indulgencia hacia algunos de sus compatriotas, como por ejemplo una pequeña parte de la sociedad (sobre todo ultraderechistas) que preferiría un préstamo tomado del “ortodoxo” Putin y del gobierno aparentemente comunista pero en realidad totalitario de China, en lugar de un préstamo tomado de los occidentales. Ignorando o fingiendo no saber el hecho de que aun cuando entregáramos nuestro futuro a la oligarquía local, o a un líder nacionalista griego, esta oligarquía o este dictador sería un títere dirigido por los intereses más poderosos (que ciertamente no son los griegos).

Es obvio que los guiones sobre la soberanía nacional, la salvación nacional, el orgullo nacional, nos conducen a la vía única de la estupidez social. En el nombre de la gestión de una deuda virtual, son degradadas con facilidad vidas humanas por el bien de un concepto muy vago y difuso: el de la “salvación” (¿salvación de quiénes y para quiénes? ¿Cuál será su coste? ¿Quiénes correrán con los gastos de ella, quiénes no y por qué?, etc) . Al igual que en caso de guerra, un oficial notificará a la madre que está de luto que “la muerte de su hijo ha sido un gran aporte a la patria”, hoy están anunciando nuestra indignación predeterminada.

Dejemos, pues, de hablar de una soberanía nacional falsa y hablemos de la autonomía individual y colectiva. El neoliberalismo impuesto violentamente a nuestra sociedad, no tiene ni bandera ni color, y el lenguaje que habla es el lenguaje de las cifras. No hemos nacido para ser separados por el color o las banderas, ni para ser tratados como unidades de los indicadores económicos. Como seres humanos responsables de la historia que nosotros creamos, luchemos por unas comunidades autónomas, rechazando la soberanía del hombre sobre el hombre o de una sociedad sobre otra, o incluso la soberanía de unas personas (los líderes) sobre las sociedades y viceversa. Busquemos la autonomía.

Nota

El actual gobierno se ha comprometido, en público y firmado, a aceptar una serie de medidas anti-sociales (muchas de las cuales él mismo ha propuesto), poniendo en riesgo el futuro del país y de la sociedad griega. Como había restricciones constitucionales a la cesión de la soberanía popular (art. 2, párrafo 1 de la Constitución, restricción concretada a través de instituciones y procesos que se prevén en otras disposiciones más específicas de la Constitución de Grecia), en virtud del cual esta cesión a organizaciones e instituciones internacionales a través de tratados internacionales y acuerdos intergubernamentales constituiría una violación flagrante del núcleo de la Constitución, incluyó el siguiente párrafo en la introducción del texto del memorándum del 9 de febrero de 2012: “Sin embargo, la potestad del programa y todas las responsabilidades ejecutivas de la implementación del programa siguen siendo responsabilidad del gobierno griego”. También, en muchísimas frases del memorándum han dejado claro que sus medidas no terminan aquí. Por ejemplo: “Los desembolsos de la ayuda financiera a Grecia por parte del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) están sujetas a revisiones (evaluaciones) trimestrales de las condiciones (del préstamo) durante toda la duración del acuerdo (pacto)”.

[1] Jefe de la dictadura de los coroneles, de 1967 a 1974.

El texto en griego.

 

Que no vivamos como esclavos

Mientras la oligarquía económica y el Neoliberalismo se extenden cada vez en más países, con resultados cada vez más trágicos para la mayoría de los ciudadanos (paro, indigencia, limitación de nuestros derechos políticos y de la libertad de la expresión), la necesidad por la toma de inciativas y por acciones de la sociedad misma es imperativa.

Hace justo un año vivimos un hito histórico: la Primavera Árabe. Los pueblos de Egipto, de Túnez y de todo el múndo árabe nos demostraron que hay otro camino, fuera de éste de la esclavización económica, política y social. Y nosotros les abrazamos, les apoyamos, como debíamos hacer. Igual, los últimos días estallaron grandes manifestaciones en Grecia, en Portugal y en Rumanía, difundiendo el pulso de la rabia que está amenazando con estrangulamiento nuestro viejo sistema político, que está trabajando a favor de los números y no de la gente. Pero, ¿cuál es nuestra posición frente a los hechos de Europa? Al contrario de la primavera árabe, muchos europeos se conforman con la reproducción de la hipocresía de los medios de comunicación dignándose, burlándose y mofándose de cada movimiento de polémica. Los disturbios en Grecia – a pesar de los esfuerzos de los periódicos del régimen a presentarlos como una acción de violencia ciega de una minoría de personas, que la única cosa que las interese es derrochar el dinero de Europa – expresan una rabia generalizada contra la corrupción tanto de la élite política local como del mecanismo de la Unión Europea, que, para servir sus intereses, violan de forma dura y declarada la libertad política. Estos nuevos elementos en la vida política y social de Grecia tienen, en principio, una explicación evidente: la expansión increíble de la pobreza, que es el resultado de las políticas neoliberalistas mencionadas. Este fenómeno no es sólo griego, tampoco concierne sólo el Sur de Europa (Portugal, España, Italia). Concierne otros países más (Irlanda, Bélgica, Gran Bretaña). Los ciudadanos de Europa tienen que ver el caso griego como una advertencia, como un presagio malo, como su futuro cercano y sombrío, si no reaccionan exigiendo la democracia real.

La polémica de las instituciones en vigor (estatales, económicas, sociales) cada vez más, tiene la forma de su rechazo total, superando la petición por su mejora, por su corrección racional o por su sustitucion por otras instituciones que están en el mismo cuadro, simplemente como la reverencia opuesta. La superación de este sistema corrupto y no su simple derrocamiento – una anteposición adoptada, con toda la consciencia, por una parte para nada insignificante de los que resisten – parece que, hasta un punto, ha empezado a influir de forma amortiguada y subconsciente más tenciones de la ¨corriente¨ de resistencia que se forma en Europa. No creemos en el cambio a través de los medios construidos por el sistema mismo, porque así nos quedamos cercados en el mundo del espectáculo, rechazamos el proceso electoral de la república representativa y anteponemos la democracia real.

Contra todo esto, es tiempo que las sociedades europeas accionen en común, con solidaridad, a través de una nueva red europea de acción revolucionaria. A través de las asambleas populares en cada plaza de Europa, con comunicación e interacción con todas las demás, los ciudadanos de Europa podemos independizarnos de la barbaridad del Neoliberalismo, tomando juntos las decisiones que van a determinar nuestras vidas. No como acreedores y prestatarios, no como ricos y pobres, no como acusadores y acusados, sino como ciudadanos libres e iguales. La única cosa que los parlamentos europeos ofrecen generosamente es la explotación, la disgregación y la represión, mientras distribuyen los productos de nuestro trabajo a una minoría de feudales modernos y avariciosos. Hacen todo lo que puedan para sofocar la reacción pero no pueden hacer nada para sofocar la pasión por la libertad real.

Que creemos, entonces, nuestra historia revolucionando contra el absolutismo del cinismo y del espectáculo, contra la oligarquía de la riqueza. Es tiempo que se convoquen todos los pueblos de Europa pacíficamente pero decisivamente. La Europa de los pueblos y no de las ologarquías ni de los tecnócratas es posible, si nos esforzamos todos unidos y coordinadamente. La democracia real, la creación y la comunicación humana pueden renacer en las plazas y en las calles. Sin líderes ni instructores. Que nos hagamos todos un abrazo con el puño levantado. Que no vivamos como esclavos…


URL: http://wp.me/pyR3u-a3I

Los partidarios de Sevilla – El que siembra la pobreza, recoge la rabia

Ya hace dos años desde el ingreso de Grecia en el mecanismo de apoyo del FMI y ya todas las ilusiones y las esperanzas que se hayan creado en la sociedad griega por esta solución se han esfumado totalmente.

Los políticos y los medios de comunicación del régimen, convertidos en sus portavoces, intentaron chantajear el consentimiento de la sociedad.

La vorágine de las elecciones políticas y neoliberales, que ya lo ha devastado todo y ha llevado a la desesperación y al miedo por el futuro a la mayoría de la población, aclaró a todos que el recurso al FMI ha sido una elección por la salvación del sistema bancario y capitalista.

Con el pretexto de la situación de emergencia del país se han tomado medidas que, bajo otras condiciones, no se hubieran aprobado. Ocultando las causas primeras de la crisis capitalista, hablan del problema de competencia de la economía griega; y el coste de la mano de obra del país se convierte en el de Asia; y el coste de la vida, en el de Suiza.

El 30% de la población que vive en el umbral de la pobreza, el aumento tremendo del paro que llega al 22%, los hospitales que cierran o se fusionan, las escuelas sin profesores, sin libros, sin calefacción, el aumento dramático de la gente sin hogar en las ciudades, las colas inmensas en los ranchos de los pobres son sólo algunas de las consecuencias de las elecciones del poder, por ahora. El domingo 12 de febrero, en el cúspide de tres días de movilizaciones en todo el país, se unieron cientos de miles de personas fuera del Parlamento griego, en Atenas, para expresar su rabia y su oposición contra la imposición del nuevo memorándum de ajustes.

Concretamente, las nuevas o, entre otras cosas, la reducción inmediata del 22% del salario mínimo, con una reducción adicional del 10% para los jóvenes con menos que 25 años de edad, recorte de las contribuciones sociales (del subsidio de paro incluido), cambios en cuanto al sistema de seguridad social, aumento del precio de los medicamentos, más elasticidad de las condiciones de trabajo y privatización – liquidación de los bienes y servicios públicos. Además, se sustraen totalmente los derechos de asilo de los prestatarios.

A lo largo de la sesión del Parlamento, en todo el centro de la ciudad se levantaban barricadas y arreciaban batallas grandes entre la policía y los ciudadanos de todas las edades. No es nada impresionante el hecho de que, una vez más, el poder, que esta vez lo representa un gobierno – coalición de partidos neoliberales y neofascistas, no elegido por el pueblo e indiferente a los deseos opuestos de la sociedad, votó a favor de las nuevas medidas condenándonos a una esclavitud de varios años.

El objetivo del poder es convertirnos en empleados baratos, de uso único, con contratos laborales de corto plazo, robándonos los más básicos derechos laborales, que la clase trabajadora ha adquirido a través de tantas luchas y de tanta sangre.

La situación en Grecia no constituye un caso especial. Es una consecuencia más de la acumulación infinita de la riqueza en las manos de la máquina capitalista y devoradora.

Los jefes, con la ayuda de los estados y el pretexto de la crisis económica, intentan infravalorar nuestras vidas diariamente. Igual que en Grecia, en España el futuro se prevé nefasto ya que las conjeturas de préstamo y de ingreso en el FMI ya son bastante fuertes. El paro ya llega al 23% (51% en el conjunto de los jóvenes con menos que 24 años de edad), mientras los analistas económicos proponen unos recortes de sueldos para reducir la deuda. Portugal está también en una situación desfavorable e incluso la deuda de los Estados Unidos es más alta que un millón de millones de dólares. Es muy evidente, entonces, que el capital no tiene fronteras, sólo barreras clasistas.El sistema económico mundial está enfermo y su supervivencia está en yuxtaposición a la nuestra.

Nosotrοs estamos aquí para manifestar nuestra solidaridad al pueblo griego, esperando que el pueblo español se sublevará y luchará contra la explotación. Es una necesidad imperiosa que seamos ya nosotros los responsables de nuestras vidas, contra el fascismo económico que nos imponen.

Dando la prioridad a la organización autónoma de la sociedad y a la resistencia contra el canibalismo, estructuramos la transición hacia una sociedad libre. Estamos convencidos que esta es la única forma que llevará a la caída definitiva de este sistema corrupto y así abrimos el camino de la revolución social.

Persecución ninguna a los luchadores detenidos
La lucha contra el capitalismo es la lucha por la libertad

REFUSE / RESIST

Solidari@s a cada pueblo sublevado
Los partidarios de Sevilla
Sevilla, 14/02/2012