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Por qué perdimos la guerra, Diego Abad de Santillán

«No estamos seguros de haber obrado bien al desoír durante semanas las exhortaciones de Calvo Sotelo para una reunión con nosotros, no sabemos, aunque presumimos, con qué propósitos; y todavía seguimos pensando que hicimos mal en mayo de 1937 en haber paralizado el fuego en Barcelona en lugar de dejar que la intervención de nuestros amigos del frente de Aragón hubiese puesto fin a una guerra que teníamos perdida, porque así le convenía a Stalin (…)» (p.18).

Lo peor es que Santillán no alude en el libro a Calvo Sotelo sino al mismo José Antonio, con la notita de 1939 de que:

«¡Cuánto hubiera cambiado el destino de España si un acuerdo entre nosotros hubiera sido tácticamente posible, según los deseos de Primo de Rivera! «(p.35).

De hecho, ya en Santillán asoma el enfoque histórico del destino social de España en antagonismo a las manipulaciones soviéticas durante 1936-1939. Las disquisiones sobre los eventos político-militares ocupan la mayoría de las páginas, desplazando con creces las pocas dedicadas a las realizaciones autogestionarias de la CNT y de los trabajadores de España.

En cuanto a mayo de 37, Santillán escribe que expuso su oposición a la táctica de la CNT a los notables cenetistas (vocabulario de Peirats) después del fin de los combates, si bien él era uno de ellos.

«Pero la entrega total de la burocracia de la CNT al gobierno Negrín y a las consignas comunistas hizo que la rebelión que habría debido estallar cuando era hora de obtener algún resultado, se produjese en el Centro y en Levante cuando la guerra estaba totalmente liquidada» (p.177).

Así queda claro lo que adujo en su prólogo de 1975: un pacto, una alianza del movimiento libertario con Franco era preferible a seguir siendo manipulados por los comunistas. Puesto que la hipótesis aparece a las claras, es obligado discutirla. Creerse en aquella época que el plan castrense sistemático de masacre de la flor y nata de la izquierda iba a perdonar a los anarcosindicalistas era una ingenuidad aberrante; o suponía autocastrarse para amoldarse al franquismo. Fue lo que hicieron en 1939-41 renegados como Fornells, Melís, sin que cambiase nada a nivel social, excepto que se convirtieron en perfectos ayudantes del verticalismo.

Frank Mintz

Recapitulación de los movimientos: una imagen global

Los movimientos y las manifestaciones dentro de la huelga general pertenecen al pasado. Una vez más cientos de miles de ciudadanos en todo el país desafiaron el terrorismo polifacético del régimen optando por el camino de la negación de la indigencia y como consecuencia experimentaron otra vez la represión dura del estado. En breve, los hechos de ese día son una repetición de todo lo que pasa en las huelgas y en las manifestaciones organizadas por los grandes sindicatos del país. Nosotros, con una imagen global de todos los hechos de este último período, no sólo en Grecia, sino en toda Europa casi, vamos a intentar mirar con ojos más críticos todo lo que sucede, con arreglo a la transformación social deseada, hacia la dirección de una creación de estructuras sociales según el modelo de la democracia directa que puedan promover la igualdad política, económica y social.

Los medios de comunicación en el juego sucio del poder y la defensa de la cultura corrupta

Los medios de comunicación internacionales y espantados intentaron ocultar la indignación social detrás de los estereotipos y sus mentiras manufacturadas, hablando otra vez de ciudadanos griegos irresponsables, vagos y parásitos. Para ellos cada tipo de acción política, como la huelga, la manifestación, la ocupación, las asambleas, las barricadas, la negación de pagos y todo lo que constituye un enfrentamiento con los valores de la dictadura del econimismo, de la moral Protestante, de la cultura del consumo y de la decadencia intelectual y de todo lo que consiste en un crimen abominable. El colmo de esta ¨alcantarilla¨ informativa fue una publicación de la BBC y de la prensa amarilla alemana, que sin ningún sentimentalismo, sin ninguna excepción, presentaron los conflictos del otro día como un resultado de la acción de algunos tontos vándalos difundiendo al mismo tiempo – a fin de defender su realidad prefabricada – las opiniones de gente que apoya de forma abierta el culto neo-liberalista (con todo lo que esto pueda conllevar para la sociedad) o las posiciones fundamentales de la inofensiva (para el sistema) socialdemocracia y así vuelven a difundir el mismo mensaje, que el pueblo griego que no trabaja lo suficiente, demuestra su irresponsabilidad, su desvergüenza y su ingratitud a los ¨currantes¨ del Norte. Todo esto no demuestra sólo la crueldad de las oligarquías, que llagan al punto de mofarse incluso de un pueblo entero, sino también la despolitización en la que se encuentran las sociedades occidentales, el sacrificio de la reflexión social en aras del ¨voy a lo mío¨, de la pasividad y del ¨lifestyle¨ de la apatía donde se han hundido y se han acostumbrado y así permiten la pérdida absoluta del matiz vital de nociones como la democracia y la igualdad, cuando la gente adormecida llama a la esclavitud obligación y a la lucha por la libertad, crimen. ¿Acaso Metternich tenía razón, cuando hace dos siglos dijo que ¨los europeos no desean la libertad, sino la paz social¨? ¡Qué actual parece esta frase hoy en día, para todos nosotros!

Sin embargo, los medios de comunicación de nuestro país no son muy diferentes a los internacionales. Fieles al mismo culto de la miseria cultural, de la dictadura del cinismo y de la vulgaridad, llamaron a los hechos de ese día como algo de ¨costumbre triste¨ y según esto, la policía debe servirse de cualquier medio para que los ciudadanos dejen de manifestarse y para que se encierren dentro de su esfera individual esperando a los frutos de las medidas de austeridad y de los ¨sacrificios¨, si es posible que un medicamento fallido salve a un paciente clínicamente muerto. Para ellos la realidad suena al negativo de una película, totalmente al revés y en combinación con todo lo que pasó en Madrid y en otras ciudades de España se nota que un fantasma ronda los países de Europa del Sur: el fantasma del cambio social.

Pero, cuanto más la realidad empuja a más gente a la desesperación y a la indigencia, más el pensamiento de un levantamiento generalizado y de una revolución radical y social se convierte de un deseo sencillo de una minoría en un medio necesario de supervivencia para la mayoría. Entonces, cuanto más los análisis tipificados de los medios de comunicación y de los bufones neo-liberalistas y de todo economista-eminencia que quieren convecernos que no existe otro camino fuera del compromiso con esta cultura miserable de la esclavitud voluntaria, del kitsch y de todo lo que es insignificante, más la confianza de la gente hacia ellos va arruinándose, puesto que, como parece, los redes sociales y las páginas relevantes ofrecen a la información del ciudadano un punto de vista totalmente diferente. Fuera de las exageraciones y de la falta de razonamiento que dominan en internet, que incluso todo tipo de mentira se puede creer si se repite muchas veces (una opinión que también Goebbels compartía), se ve que cada vez más usuarios de internet recurren en las páginas de movimientos del Facebook (en el cumbre está la página del Occupy Wall Street que ha superado las 430.000.000 inscripciones), porque están buscando un contacto con la ¨otra¨ realidad, la que los medios de comunicación convencionales están ocultando, por sus propias razones. El si el razonamiento va a prevalecer sobre la manía de las conspiraciones, es una cuestión que por supuesto nos tiene que preocupar, puesto que la rabia y la desesperación se pueden convertir en un consejero muy malo, cuando no es la lógica que las acompaña y entonces se queda, simplemente, una impulsión sentimental. [1]

Violencia del estado y represión

En cuanto a nuestro país, lo remarcable de la huelga general no es tanto la violencia del estado, el surrealismo de los medios de comunicación o la defensa por encargo y de pinta científica de los antisociales, paranoicos y neo-liberalistas políticos – táctica que muy pronto va a constituir la rutina de los españoles también, que están en el punto de salida del mismo camino triste, donde nosotros también caminamos desde el mayo del 2010 – sino que otra vez la reacción de la sociedad era menos dinámica y de una organización peor que lo que exigen las condiciones verdaderas. Es decir, había una falta de equivalencia entre ellos que se han dado cuenta de la necesidad de una reforma social y radical (porcentaje que ya aumenta no en progresión geométrica sino de una forma de algoritmos) y de los medios, de los métodos que tenemos que adoptar por la realización de este objetivo.

Si aceptamos como correcta la observación anterior, no nos queda que la búsqueda de las razones principales que van a explicar esta falta de equivalencia y la meta obvia es el descubrimiento de maneras, de métodos y de medios que van a contribuir a la realización del objetivo claro, continuo y determinado (es decir, de la reforma social y radical, o mejor, de la detonación del proceso de la revolución social y continua). ¿Por qué una huelga general de 24 horas (o incluso de 48) no tiene la participación deseada? ¿Por qué la participación de la gente en manifestaciones así va disminuyendo? O, de otra manera: ¿por qué las huelgas y las manifestaciones las más exitosas (desde el punto de vista de la participación) no tienen ningún efecto? ¿Y qué se podría pasar, qué podríamos hacer para que no se repita la misma cosa la próxima vez? Creyendo que estas son las cuestiones fundamentales que se tienen que analizar vamos a intentar darles de nuevo de significación a los términos huelga, protesta social y su objetivo.

Los dados, entonces, son los siguientes:

Después de la firma del primer Memorándum, tuvieron lugar algunas huelgas exitosas y algunas manifestaciones muy masivas también. Todas, sin excepciones, tuvieron la misma suerte: represión violenta, a menudo acompañada de abusos que superaban la límite de la legalidad, incluso de la violencia de la policía (la legalidad de la que estamos hablando aquí no constituye una límite universalmente aceptada, una normalidad legal y transcendental, que nosotros aceptamos, estamos hablando simplemente de las límites en las que se encuentra la jurisdicción del estado según las leyes que éste mismo, es decir las oligarquías, ha instituido de forma soberana, leyes violadas sin pretexto por las camarillas que las apelan todo el tiempo). Además, la sociedad aún no se ha dado cuenta que la policía griega, las asociaciones de la Ultraderecha, como los neonazis de Amanecer Dorado son vasos comunicantes. Esto significa, aparte de lo evidente, (por ejemplo ¿en qué país del mundo se han visto los policías armados hasta los dientes celebrando como si fueran futbolistas, después de su ataque inmotivado contra los manifestantes, que coordenadamente y pacíficamente se van, como durante los incidentes de la calle Panepistimiou el 26-09-2012?) y la lumpenización, o más sencillamente, la conversión casi oficial del estado en un estado de mafiosos, la abolición definitiva de la frontera entre la organización estatal y paraestatal.

¿El paso siguiente?

Ninguna huelga en absoluto cubrió el total de los trabajadores, su mayoría aplastante no puede participar haciendo frente al peligro del despido, en un país donde el porcentaje verdadero del paro supera el 25%. Como consecuencia, hay gran problema en cuanto a los procesos de la toma de decisiones relevantes a los movimientos de huelgas y por extensión el declive sindicalista es muy obvio, sobre todo éste de las corporaciones de tercera instancia, mientras que muy pocos de primera instancia están activos de forma exitosa. Pero aquí existe una cuestión más profunda que se tiene que hablar: ésta de la falta de un anteponer verdadero. En breve, una gran parte de la población se mueve o decide actuar de forma masiva cuando entiende que sus propios intereses económicos se están perjudicando exigiendo al mismo tiempo deducciones fiscales, o aumentos salariales, o más subsidios. Todas estas peticiones son justas, no cabe duda, sobre todo en una temporada como ésta, que los derechos conseguidos con luchas y con la sangre de miles de personas (día laboral de ocho horas, educación gratuita, salud, techo). Pero creemos que es extremamente importante una reivindicación más amplia, si no una creación de anti-estructuras que van a remplazar las antiguas instituciones sociales y promover la igualdad antes las leyes, la democracia directa, la reflexión social y la redefinición de las necesidades, en cada momento. Dentro de una perspectiva así se podrían encontrar, si no soluciones, respuestas significantes al menos para la crisis antropológica de esta época, que está plagando las sociedades modernas. Así, podría ser posible la función de instituciones políticas y autónomas, a través de la creación de una verdadera esfera pública o política que tuviera como objetivo la liberación individual y colectiva y como consecuencia la formación de un nuevo tipo antropológico, más responsable, reflexivo y libre de verdad. Es decir, la adopción de un anteponer es necesaria, fuera de la justificación de las peticiones económicas. Todo esto, por supuesto, no puede surgir dentro de una huelga de un día o de dos o de paros de algunas horas, sino sólo dentro de una lucha continua contra el régimen antiguo y con el objetivo de la raigambre en la conciencia de los ciudadanos de la idea y del deseo por una ruptura con los valores que éste defiende.

A la gente que sufre y pide ¨un cambio¨ le cuesta entender (bajo la presión de las dificultades económicas de cada día) que toda huelga que no es política ni continua está condenada al fracaso y quizás consista en un regalo para los empleadores y todo tipo de patrones (del sector público y del privado también). Nadie y nada ha podido organizar, ni a lo mínimo, a los trabajadores innumerables, que sólo su cantidad sería suficiente y tendría un efecto catalizador en todos los movimientos (desde manifestaciones dinámicas hasta la salvaguardia de las huelgas de los que siguen trabajando, de rompehuelgas y cada tipo de prácticas de rompehuelga). Por supuesto, acciones como la auto-gestión del hospital de Kilkis consisten en fuentes de inspiración para una acción política más amplia y constituyen una base fuerte para la sustitución de las instituciones antiguas de la producción y del trabajo por los jóvenes, pero bajo estas condiciones, las ocupaciones de fábricas y de empresas podrían ser más generalizadas, en vez de esperar de forma mesiánica a un líder o a una eminencia que nos pudiera sacar del punto muerto.

Mientras tanto, la pobreza y la miseria que aumentan consisten en un obstáculo cada vez más grave para todo esfuerzo espontáneo u organizado por la solidaridad social. Cuando uno no puede conseguir los medios de la satisfacción de sus necesidades básicas, le resulta muy difícil ayudar a un vecino o compañero indigente (quizás de otra manera), o incluso a un familiar cercano. Entonces ¿qué se puede hacer? ¿Cómo y quiénes van a convencer a las masas indigentes (y totalmente sorprendidas) a organizarse y a movilizarse, en el sentido de la desobediencia social y absoluta y además, en una base que va a excluir a los elementos fascistas o a los profundamente conservadores? Por supuesto, dentro de una columna, no se pueden contestar estas cuestiones. Además, no tenemos la jurisdicción de algo así. Pero podríamos decir que ni siquiera lo deseamos, porque una solución predeterminada consistiría en una opinión personal o en un error. Lo importante es que nos pongamos en acuerdo sobre lo crucial de estas observaciones y sobre la razón de estas cuestiones. Las respuestas van a llegar a través de las luchas sociales y de la presión de la necesidad. Sin embargo, tenemos que recordar algunas cosas, que son evidentes (pero incluso así, se les olvidan a algunos).

  • La revolución social es imperativa. Es la realidad misma que la convierte en la única salida posible de la aniquilación absoluta, de la aniquilación individual, social e intelectual.
  • El enfrentamiento con el orden actual no es obligatorio que pase (y no lo queremos) por medios violentos, sólo en la medida de la autodefensa: el ataque a policías armados hasta los dientes es una acción estúpida e ineficaz. Además, la tendencia de lumpenización que domina en varios grupos revolucionarios en el sentido tradicional es destructiva (violencia sólo para disfrutar de la violencia). Y en nivel comunicativo, esta táctica está condenada a fracasar, porque llega a los tele-ciudadanos totalmente distorsionada y como si fuera un fetiche. Pero la defensa de una estructura evidente, como una comunidad de economía alternativa o de intercambio, o la defensa de una huelga de las fuerzas de represión del régimen antiguo, o de los burócratas que van a intentar acaparar por su interés personal (o de su partido) una acción así que es totalmente deseada y posible. Los primeros no pueden enfrentarse de forma totalmente pacífica. Los otros se tienen que alejar del cuerpo político con todos los modos posibles. Además, para conseguir todo lo anterior, es necesaria la transformación de estos tele-ciudadanos en aliados activos y parece que este esfuerzo puede empezar sólo por el nivel local, en los sitios de trabajo, en todos los ámbitos sociales.
  • No existe actividad que pueda resultar eficaz sin la necesaria estructura de organización, que no puede tener, en ningún caso, un carácter jerárquico, al contrario, tiene que ser horizontal.
  • Ninguna de nuestras actividades puede ser exitosa si no disgrega la represión organizada del estado, en varias frentes. Por ejemplo, el enfrentamiento casi tradicional con las fuerzas de represión en los centros de las ciudades.

Concluyendo, vamos a repetir que la huelga general y política es una arma que, quizás, pueda asegurar una gran victoria. Hasta que organicemos exitosamente un esfuerzo así, tenemos que aprender cómo conseguir pequeñas victorias en nuestra vida diaria, victorias que no sólo tienen que satisfacer una necesidad determinada del momento, sino tienen que constituir, de forma consciente, un afluente que pueda ayudar al desborde del río principal, con toda su fuerza, su ferocidad y su belleza.

[1] Se ha confirmado que las primeras reacciones humanas se activan basadas primero en los sentimientos, algo que permite la difusión de noticias falsas, que simplemente suenan bien en los oídos de una persona desesperada. Así, puesto que ya las grandes emisoras de la tele y de la radio han empezado a perder su gloria por la información abierta de la red, tenemos que transformar todas estas tendencias que se dirigen hacia el populismo destructivo, ahora que una gran oportunidad se está acercando: la creación de una, de alguna manera, esfera política-digital / plataforma de movimientos (que, sin duda, no puede sustituir a la natural), donde el acceso al conocimiento podría ser una cuestión de algunos segundos de búsqueda.

Traducción: Cristina

El artículo en greco


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Que nos hagamos mineros

Para la mayoría, la palabra revolución no significa nada más que un momento indefinido en el futuro lejano, cuando la sociedad entera explote y salga por las calles y sin poder aguantar más la injusticia pida (y reivindique) el cambio del régimen. Para otros, la palabra revolución ha acabado por ser un proceso-fetiche, según el que, de forma repentina y determinista, casi metafísica, ¨las condiciones van a madurar¨ y un equipo de revolucionarios profesionales va a ocupar los palacios invernales o el Parlamento, va a eliminar a los ¨hipócritas¨ y dentro de pocos meses todo será de color de rosa. Los obreros estarán en el poder, representados por un gobierno central (pero seguirán siendo obreros, a la vez). Y los agricultores, igual, mientras que los progresistas del pasado, que en principio se pusieron contra el régimen antiguo, se van a convertir en conservadores (a favor de su liderazgo, que supuestamente habrá llevado a la clase obrera a la victoria). Por otro lado, algunos tienen la firme convicción que la revolución es, de alguna manera, una evolución inevitable e intentan prepararla de forma ¨científica¨, como si se tratara de algún asunto de mecánica, de estrategia y de voluntad y no de un proceso continuo, fuera de su epistemología revolucionaria antigua (y de alguna manera rara, también metafísica). Al final, otros se creen ya revolucionarios, quietos en un narcisismo virtual, que es la conclusión – según ellos- del material contra el sistema que suben a internet. Por supuesto, existe una minoría ridícula (que, sin embargo, cuanto más incrementa, menos ridícula es, que provoca más el asco, o aún, el miedo, que la risa), que cree que el sentido verdadero de la revolución está en la imposición exitosa de un golpe de estado, por ejemplo, porque esto es lo que necesitamos, porque durante la dictadura de Papadopulos no había paro y….. ¨ (sigue un delirio que no se puede describir).

Y nosotros nos preguntamos: ¿acaso la revolución no tiene una significación única, que es el proceso continuo (fuera de fronteras nacionales) del cambio social, con el objetivo de una vida mejor para todos, basado en dos ejes primordiales, la igualdad y la libertad, la libertad y la igualdad? ¿la controversia interior y continua de la sociedad y la revisión de sus instituciones? Como decía Cornelius Kastoriades, ¨revolución no significa ríos de sangre, ocupación de los palacios invernales etc. Revolución significa transformación radical de las instituciones de la sociedad […]. Para que pueda existir una revolución así, la organización psicológica del hombre occidental tiene que cambiar y también su actitud hacia la vida, en breve, su imaginario. Como imaginario, el gran filósofo griego-francés define una mezcla de significaciones sociales, que confieren sentido a una sociedad y no viene de una o más deliberaciones anímicas de personas o de grupos concretos.

De todas formas, hablando de revolución, tanto si cada uno de nosotros se refiere a su ilusión revolucionaria, como si a deliberaciones pro-revolucionarias reales, tanto si la revolución se percibe de forma más dinámica o más estática o como si consideramos muy importante su dimensión de rebelión o su duración revolucionaria, el camino de la acción es inevitable. Nosotros nos vamos a limitar sólo al análisis teórico de la revolución ignorando las palabras de Kastoriades, que ¨la sociedad y la historia no se someten a las leyes que podríamos tener sólo en su teoría. La historia es el área de la creación humana y esta creación está sometida a unas condiciones concretas ¿ pero estas condiciones no la determinan? ¿sólo le trazan un cuadro?¨. (Nosotros creamos la historia. La historia es algo nuestro y somos responsables de ella). Así ¿seguiremos viviendo en la indigencia y en la miseria anti-creativa esperando ¨que pasen los malos tragos¨ y cuando ¨el sol vuelva a salir¨, seguiremos sobreviviendo despreocupados en nuestro paraíso consumista? ¿Nos vamos a adaptar en la miseria (porque, como mucha gente dice ¨este mundo es así y no cambia¨) y nos vamos a acostumbrar a la muerte? ¿O ya es tiempo que nos preguntemos si al final hay vida antes de la muerte?

La pasividad, a la que se cayó la sociedad durante el período preelectoral y postelectoral, es casi seguro que se acabará muy pronto, puesto que cada vez más gente acaba en la indigencia, con progresión geométrica. Más que 10.000 personas están ahora mismo en una situación de desesperación y esto será más evidente los meses que vienen, cuando la grasa que estaba conservando a mucha gente se habrá desaparecido revelando sus huesos. Las propuestas de la mayoría son conocidas, más o menos: la creación de (anti)estructuras de solidaridad, de consultorios sociales, de ranchos de los pobres, de cocinas colectivas etc. Sí, nosotros también hemos hecho propuestas y hemos participado en acciones sociales de solidaridad para nuestros prójimos, que están en la misma situación que nosotros, o en peor.

Pero ya es muy evidente que en este caos, en esta confusión, en esta desesperación difusa y en este pánico el margen se estrecha demasiado:

  • La oligarquía dirigente se vuelve cada vez más desaprensiva, más insaciable y voraz abandonando cada tipo de pretexto ante la posibilidad de la pérdida mínima de ganancias.
  • El estado, en el punto que tenía un papel de re-reparto y de árbitro, a fin de suavizar los contrastes o la sensación de la gente sobre la existencia de estos contrastes, se destruye concediendo a particulares los sectores vitales y guardando ya por si mismo casi sólo el papel del cobrador y del madero. El estado de derecho y del bienestar – las poquísimas garantías urbano-democráticas, que apenas funcionaron – son abolidos, en principio en cuanto a su aplicación y luego de forma legislativa para conceder su posición a una explotación declarada y mucho más violenta de una parte inmensa de la población.
  • Los patrones, grandes y pequeños, se descaran cada vez más, en el país donde el derecho laboral se ha abolido concediendo su posición al derecho de los contratos laborales, es decir, al derecho del más fuerte.
  • Los medios de comunicación están que echo, a veces por simple incapacidad y a menudo debido a la interdependencia dejando al lado la capa de la información objetiva y teniendo de forma cínica el papel del analista político neoliberalista infalible y del madero-juez televisivo.
  • Los fascistas encuentran un campo de acción obrando con demagogia, cada vez de forma más imbécil y consecuentemente más peligrosa, en una sociedad que se está derrumbando y que se vuelve fascista debido a la parálisis total de la espontaneidad y a su incapacidad de escuchar a ella misma, de meditar y de interpretar. La dominación de los gusanos y de cada tipo de aves rapaces asustados y aterradores es normal donde haya tanta corrupción.

En Grecia del memorándum, en la ¨Patria¨ del pueblo que ¨todos sus malos son por culpa de Merkel¨, que aunque ha quebrado, vota al mismo tiempo por la persona política aún más quebrada y gamberra por la que pudiera votar (según las órdenes de Merkel, que tanto odia) para que no pierda los depósitos que en realidad no tiene, en el país donde el nuevo rival del neoliberalismo se vuelve cada vez más en el tumor cancerígeno más vomitivo y neonazi que pudiera percibir la mente humana, en el país de los lifestyle expertos en conspiraciones, de la nobleza de los curas, del gentío cristiano, deleitado con el vulgo totalmente homofóbico del gobernador provincial de las cadenas de la tele y ex cantante de repertorio de bajo nivel Psomiadis y del gran estafador Efrem [ véase escándalo del monasterio de Vatopedi], en el país del retroceso y de los por doquier nacionalistas – fascistas, de la Izquierda que se limita a las protestas parlamentarias huyendo como alma que lleva el diablo incluso el pensamiento de la ayuda de la organización de un movimiento de desobediencia masivo y social y el apoyo a luchas semejantes (una huelga general, por ejemplo), nos hemos perdido todos en un círculo vicioso de populismo, donde domina el discurso insignificante y sin base del orador más chabacano o del explotador más aparentemente serio (que en realidad no lo es).

¿Qué hacemos, entonces? ¿Cuánto pueden ayudar los almacenes sociales y las otras estructuras de solidaridad? Sí, van a aliviar directamente a muchos de nosotros ¿pero por cuánto tiempo? ¿Qué va a pasar cuando ninguno vaya a poder ayudar a sus prójimos? ¿Nos vamos a alimentar con las migas de los nuevos señores feudales de los ex bienes comunales y de los medios de producción? ¿Y hasta qué punto nos vamos a limitar al hábito de la supervivencia? Al final ¿hasta qué punto estamos buscando la revolución misma, que sí, por un lado se va a basar en anti-estructuras, pero exige algo más que esto? ¿Es suficiente una bolsita de arroz y un bote de aspirinas? Incluso si supuestamente encontramos la solución del problema económico (que, como parece, es el único que nos importa ahora mismo) ¿estaremos satisfechos viviendo en una sociedad sin ningún sentido, aparte del racionalismo de la ganancia (esto significa que no nos va a importar lo que pasa en la vida de nuestro vecino, siempre que nuestros ingresos aumenten), alienados y aislados, buscando el sentido de la vida a través del consumo de productos-basura? ¿Seguiremos prestar atención a los estadistas cuando hablen de desarrollo económico y de prosperidad, tanto por los números, como por la falsa felicidad? Puesto que no nos suicidamos ¿por qué no decidimos vivir?

Sin trabajo, trabajando para nada o con el miedo de perder incluso lo mínimo que nos ofrece nuestro trabajo, sin hogar, sin comida o sin electricidad, sin tener ya nada que perder, sería bueno que nos inspiráramos en algunas personas que no tienen miedo de luchar. En el otro extremo de Europa, en Asturias de España, algunos han decidido levantarse contra a todos los que viven a peso de ellos y no piensan en que sus pulmones les pueden traicionar de un momento a otro. Algunos han optado por el afrontamiento reivindicando sus vidas y aceptando la solidaridad de movimientos de todo el mundo. ¿No es tiempo que nosotros también nos hagamos mineros?

Michael Th, Efor, Ian Delta

Traducción: Cristina

El artículo en griego y en francés

Grecia: Ilamado urgente a la solidaridad internacional!

 

Este es un mensaje dado por un grupo de compañeros en Grecia. Los que se manifiestan por la democracia verdadera – no sólo en Grecia o España, sino en todas partes en la Tierra – necesitan el nuestro apoyo durante este momento crucial. He aquí el texto que mi compañero recibió:

Compañeros y compañeras,

El objetivo de este mensaje es informaros brevemente sobre lo ocurrido durante los últimos días en Grecia y hacer un llamamiento a la solidaridad internacionalista de los anarquistas de todo el mundo.

Grecia se encuentra en un punto de inflexión y suceden muchos y críticos cambios tanto en la sociedad como en la política y la economía. La desarticulación y la disolución del, hasta el momento presente, modelo de autoridad y de explotación es más que evidente y hace más concreto lo que de forma general se denomina “crisis”. Lo que estamos viviendo en definitiva es el fracaso absoluto de un sistema que no pudiendo hacer nada más para asegurar el consenso social, se lanza a un ataque frontal, sin condiciones y sin disculpas de ningún tipo.

Cuando comenzó la coyuntura de lo que se llamó “crisis”, la agresión se hizo manifiesta en términos materiales. Con la depreciación del trabajo, la reducción de los salarios, la flexibilización de las condiciones laborales, la institucionalización de la inestabilidad, el aumento de los precios de los artículos de primera necesidad y de las facturas de los bienes de interés común, el aumento de los impuestos y la reducción de los servicios de bienestar. Al mismo tiempo comenzaron la liquidación a “particulares” de la riqueza pública, la presencia generalizada de la policía en las calles, las subastas, el aumento del paro…

De forma paralela a todo lo anterior se articuló además un ataque propagandístico sin precedentes. A ritmo frenético de publicación, con los medios de comunicación controlados por el estado y el capital, de escenarios de catástrofe y de calendarios con fechas “apocalípticas”, del tipo “…si no se aprueba la siguiente inyección del préstamo por parte de la troika, estamos terminados…” Con todo esto el mecanismo de comunicación de la autoridad consigue es enturbiar la vista continuamente, conservando un estado de terrorismo permanente y asegurando en definitiva la parálisis, mediante la coacción, del cuerpo social.

A pesar de todo lo expuesto, nunca ha cesado la resistencia de grupos de la sociedad griega y del proletariado. Las escasas convocatorias de huelgas generales se enmarcan en un contexto definido en mayor o menor medida por personas que resisten y expresan su intención de luchar en contra de las condiciones que imponen estado y capital.

A la manifestación de la huelga del 11 de mayo en Atenas acudieron de nuevo miles de manifestantes que expresaban su oposición a las nuevas medidas antisociales del gobierno, que ahogan a trabajadores y al conjunto de la población. Durante la manifestación, y mientras una parte de la misma iba dejando atrás el congreso para finalizar, los maderos atacaron sin miramientos y llenos de rabia los blocks de los manifestantes de posicionamiento más radical; en los blocks de anarquistas y antiautoritarias, de las asambleas de barrio, de las corporaciones obreras de base y de la izquierda extraparlamentaria. Golpeando con gran dureza y utilizando gran cantidad de agentes químicos, diluyeron los mencionados blocks. Más de cien manifestantes fueron trasladados a hospitales, y algunxs de ellxs fueron sometidos a intervenciones quirúrgicas.

El compañero Giannis es el manifestante que se encuentra en peor situación. Habiendo recibido un ataque asesino por parte de los maderos, y con gravísimos traumatismos craneoencefálicos, fue trasladado en situación cercana a la muerte (según el comunicado de los médicos) al hospital. Allí se vio el alcance real de la hemorragia interna en la cabeza, fue operado rápidamente y se halla ingresado, entubado y en situación crítica en la unidad de cuidados intensivos. Su estado es crítico pero estable, y no ha superado todavía el peligro de muerte o de daños irreversibles para su salud.

Es evidente que estas agresiones asesinas en contra de los manifestantes huelguistas del miércoles tenían un único objetivo: atemorizar al pueblo y a cuantxs resisten ante las agresiones de la autoridad estatal y económica. Fue una acción ejemplificadora con el objetivo de subyugar a la gente y que parecía tener este mensaje: quedaos en vuestras casas y permaneced tranquilos y disciplinados.

En su marco de acción el poder enrola, cada vez de forma más continua, a sus cachorros ultraderechistas o/y paraestatales. Los brotes de violencia racista, que se multiplican últimamente en todo el país, tuvieron su punto cumbre la semana pasada. Con la excusa del asesinato a sangre fría de un residente del centro de Atenas cuando intentaban robarle, del cual se hizo responsable a los inmigrantes, se extendió un pogrom sin precedentes en contra de los inmigrantes. Grupos de fascistas, organizados o no, de racistas y de ultraderechistas encontraron su oportunidad; se concentran cada tarde y atacan a inmigrantes, hiriendo a muchos, y parece que el asesinato de un inmigrante económico se debe a los mismos. Paralelamente, neonazis junto con la policía atacan ocupas del centro de Atenas, conduciendo a lxs compañerxs a una situación en la que debemos defendernos ante el peligro de perder la propia vida, en contra de la brutalidad policial y de la barbarie fascista.

Lo crítico de la situación es evidente. En el momento en que la sociedad recibe un golpe sin precedentes en términos materiales, sus sectores políticos más radicalizados, y principalmente el entorno anarquista, se encuentran en el punto de mira (y esta vez literalmente, a juzgar por la manía asesina) de policía y fascistas.

¡Por ello hacemos una llamada urgente a la solidaridad internacionalista!

La solidaridad ha sido siempre un valor fundamental de lxs anarquistxs. En ella nos hemos basado siempre para apoyar nuestras luchas y para enfrentarnos a la lógica del aislamiento y de lo propio que impulsa la autoridad estatal, así como al individualismo y a la descomposición de lo colectivo que antepone el capitalismo.

En estos momentos en que la sociedad griega y el proletariado sufren una presión creciente, con un empeoramiento de las condiciones de vida no visto hasta el momento; en estos momentos en que lxs anarquistas recibimos tal golpe represivo que tiene las dimensiones de un intento de asesinato en sí; en estos momentos en que el entorno político anarquista se encuentra en el punto de mira de la violencia estatal y de la amenaza fascista; en estos momentos necesitamos ver a nuestrxs compañerxs de todo el mundo actuar y mantenerse solidarios con nuestra lucha.

Mediante jornadas, manifestaciones, marchas, protestas, textos, mediante palabras y mediante hechos, del modo que los compañeros juzguen más oportuno. Cualquier muestra de solidaridad revolucionaria que sólo los anarquistas conocen y quieren mostrar, nos subirá la moral y nos fortalecerá en nuestras luchas.

Un saludo, compañeros,

[Grupo de los Comunistas Libertarios (Atenas), Diario Eutopia]

Traducción: Contra Info
Para Inglés aquí


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