“Vuestra política es aburrida de cojones”

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Texto escrito por la compañera Nadia C. En EE.UU, en 2007. El texto original en inglés fue publicado en Crim Ethinc.
Traducción Verba Volant.

Asumidlo, vuestra “política” es aburridas de cojones. Sabéis que es verdad. De otra forma, ¿por qué todo el mundo reacciona con tedio cuando pronunciáis la palabra? ¿Por qué la asistencia a vuestros grupos de debate de teoría anarco-comunista ha caído hasta el mínimo? ¿Por qué el proletariado oprimido no entra en razón y se une en tu lucha por la emancipación mundial?

Puede que, tras años luchando para educarles sobre su condición de víctimas, hayáis llegado a culparles de su posición. Será que quieren ser pisados por el capitalismo y el imperialismo, de otra forma, ¿por qué no muestran interés en vuestras causas políticas? ¿Por qué no se han unido a vosotros aún encadenándose a muebles de madera de caoba, gritando lemas en protestas cuidadosamente planificadas y orquestadas y frecuentando librerías anarquistas? ¿Por qué no se han sentado a aprender la terminología necesaria para comprender genuinamente la complejidad de la teoría económica marxista?

Lo cierto es que, para ellos, vuestra política es aburrida porque realmente es irrelevante. Saben que vuestros anticuados estilos de protesta – vuestras manifestaciones, vuestros carteles y concentraciones- no tienen ninguna capacidad de provocar un cambio real en estos momentos, porque se han convertido en una predecible parte del status quo. Saben que vuestra jerga post-marxista es incomprensible porque realmente es un lenguaje para meras disputas académicas, no un arma capaz de socavar sistemas de control. Saben que las luchas internas y escisiones en vuestros grupos y las peleas infinitas sobre teorías efímeras nunca podrán producir ningún cambio real en el mundo que experimentan día a día. Saben que da igual quién esté en el cargo, qué leyes estén en los libros, bajo que “ismos” marchen los intelectuales. Sus vidas seguirán igual. Ellos –nosotros- saben que nuestro aburrimiento es la prueba de que esta “política” no es la clave para ninguna transformación real de la vida. ¡Ya tenemos aburrimiento suficiente en nuestra vida!

Y tú también lo sabes. ¿Para cuántos de vosotros la política es una responsabilidad? Algo en lo que os involucras por que sientes que debes, cuando en tu corazón o en el resto de corazones hay un millón de cosas que preferirías hacer. Vuestro trabajo voluntario, ¿es vuestro pasatiempo favorito o lo hacéis porque lo veis como una obligación? ¿Por qué creéis que es tan difícil motivar a los otros a que trabajen voluntariamente como lo hacéis vosotros? ¿Será porque, por encima de todo, un sentimiento de culpa es lo que os lleva a asumir vuestro “deber” de ser activos políticamente? Puede que le pongáis un poco de pimienta a vuestro “trabajo” intentando (de forma consciente o no) tener problemas con la autoridad, ser arrestados: no porque vayáis a tener una utilidad práctica para tu causa, sino porque hace las cosas más emocionantes, recupera un poco el romanticismo de los tiempos turbulentos que hace tiempo pasaron ya. ¿Alguna vez os habéis sentido como participantes de un ritual, una tradición de protesta radical establecida hace tiempo que realmente sólo sirve para reforzar la posición del poder establecido? ¿Alguna vez habéis deseado secretamente escapar del estancamiento y el aburrimiento de vuestras “responsabilidades” políticas?

No es sorprendente que nadie se haya unido a vosotros en vuestros esfuerzos políticos. Puede que os digáis a vosotros mismos que es un trabajo duro y desagradecido, pero que alguien debe hacerlo. La respuesta es, bueno, NO.

De hecho, nos causas a todos un perjuicio con vuestra tediosa y cansina política. No hay, de hecho, nada más importante que la política. NO la política de la ley y la “democracia”, de quién es elegido legislador estatal para firmar los mismos documentos y perpetuar el mismo sistema. No la política del “me involucro con la izquierda radical porque disfruto discutiendo nimiedades y detalles triviales y escribiendo retóricamente sobre una utopía anarquista inalcanzable. No la política de ningún líder o ideología que demande que hagas sacrificios por “la causa”. Sino la política de nuestro día a día. Cuando separas la política de lo inmediato, de las experiencias cotidianas de los hombres y mujeres, se vuelve completamente irrelevante. De hecho, se convierte en el dominio privado de ricos y acomodados intelectuales, que pueden permitirse molestarse con estas cuestiones teóricas y deprimentes. Cuando te involucras en política con un sentimiento de obligación y llevas a cabo una acción política como una aburrida responsabilidad más que como un juego emocionante que vale la pena por sí mismo, asustas a la gente cuyas vidas ya tienen suficiente aburrimiento y tedio. Cuando haces de la política algo sin vida, una cosa alejada del disfrute, una terrible responsabilidad, se convierte en sólo otra carga sobre la gente, más que en una forma de liberar a la gente de su carga. Y, de esta forma, arruinas la idea de la política a la gente para la que debería ser más importante. Para todos los que tienen interés en plantearse sus vidas, en preguntarse a sí mismos qué quieren en la vida y cómo alcanzarlo. Pero haces que la política les parezca un juego miserable, autorreferencial y sin sentido de la clase media y bohemia, un juego sin relevancia para las vidas reales que están viviendo.

¿Qué debería entrar dentro de lo político? Si disfrutamos lo que hacemos para conseguir comida y un techo. Si sentimos que nuestras interacciones cotidianas con nuestros amigos, vecinos y compañeros de trabajo son satisfactorias. Si tenemos la oportunidad de vivir cada día de la forma que queremos. Y “política” debería consistir en no discutir meramente sobre estas cuestiones, sino en actuar directamente para mejorar nuestras vidas en nuestro presente inmediato. Actuando de una forma que sea enteramente emocionante y divertida, porque la acción política que es tediosa, aburrida y opresiva sólo puede perpetuar el tedio, la fatiga y la opresión en nuestras vidas. No perdamos más tiempo debatiendo sobre cuestiones que serán irrelevantes cuando tengamos que ir de nuevo a trabajar al día siguiente. No más predecibles rituales de protesta que las autoridades conocen demasiado bien para lidiar con ellos; no más aburridos rituales de protesta que nunca sonarán como una forma interesante de pasar un sábado por la tarde para los potenciales voluntarios y que, claramente, no nos van a llevar a ninguna parte. Nunca más “sacrificarnos por la causa”. Por nosotros mismos, por la felicidad en nuestras vidas y las vidas de nuestros compañeros, ¡esa debe ser nuestra causa!

Una vez que hagamos de la política algo relevante e interesante, el resto nos seguirá. Pero de una política gris, meramente teórica y ritualizada no sacaremos nada de valor. Esto no quiere decir que no debamos prestar ningún interés en el bienestar de los humanos, animales o ecosistemas que no estén en contacto directo con nosotros en nuestro día a día. Pero los fundamentos de nuestra política deben ser concretos: debe ser inmediata, debe ser obvio para todo el mundo por qué merece la pena esforzarse, debe ser divertida en sí misma. ¿Cómo podemos hacer algo positivo para el resto, si nosotros mismos no disfrutamos de nuestras propias vidas?

Por poner un ejemplo concreto: una tarde de recogida de alimentos en negocios que los van a tirar a la basura y servirlos a gente hambrienta, que está cansada de trabajar para pagar por comer, esta es una buena acción política, pero sólo si la disfrutas. Si lo haces con amigos, si conoces nuevos amigos mientras lo haces, si te enamoras o compartes historias divertidas o simplemente te sientes orgulloso de haber ayudado a una mujer facilitando sus necesidades económicas, entonces es una buena acción política. Sin embargo, si invertís una tarde redactando una indignada carta en un oscuro periódico izquierdista contestando al uso del término “anarco-sindicalismo” por parte de un columnista, con esto no vais a lograr una mierda, y lo sabéis.

Puede que sea el momento para una nueva palabra para “política”, dado que habéis convertido a la antigua en una suerte de palabrota. Así no resultaría desalentadora para nadie cuando hablemos sobre actuar conjuntamente para mejorar nuestras vidas. Y de esta forma os presentamos nuestras exigencias, que no son negociables, y deben ser satisfechas lo antes posible, porque no vamos a vivir para siempre, ¿verdad?

1. Hacer la política relevante de nuevo para nuestra vida y experiencia cotidiana. Cuanto más lejos del objeto de nuestras preocupaciones políticas, menos significará para nosotros la política, menos real y urgente nos parecerá, y más aburrida resultará.

2. Toda actividad política debe ser divertida y emocionante por sí misma. No se puede escapar de la monotonía con más monotonía.

3. Para lograr estos dos primeros pasos debemos crear métodos y acercamientos políticos completamente nuevos. Los viejos están pasados y obsoletos. Puede que NUNCA fueran buenos y es por lo que nuestro mundo es como es.

4. ¡Disfrutad! ¡Nunca hay una excusa para estar aburrido… o para serlo!

¡Únete a nosotros para hacer de la “revolución” un juego, un juego por nuestros mayores intereses, pero un juego divertido y despreocupado a fin de cuentas!

El texto en inglés, griego.

Αναρτήθηκε στις: 25/02/2014