¨Los anarquistas¨ y nuestro comentario

Traducción: Cristina

Distornan la realidad o se equivocan los que pregonan que la anarquía es una filosofía política de un sistema sin principios, donde  cada  uno hace lo que  le de la gana  y otras cosas ridículas.

Se oculta que anarquía significa un sistema sin amos, sin poder impuesto.

Para los que han olvidado los conceptos preciosos de la tradición, de todos los sistemas filosóficos (teorías,  narraciones)  del Siglo de las Luces es el único parecido a la Democrácia, dónde sólo el pueblo tiene el poder. La anarquía no tiene  nada que ver con la violencia; pero contribuye a su estallido, cuando es popular (cuando la opresión de la élite contra las clases polulares está hasta la coronilla).

En un folleto que ha publicado el servicio antiterrorista de Londres, los ciudadanos se incitan a denunciar a los anarquistas en las comisarías (!). A lo mejor eso suena horripilante para una democracia moderna (hoy en Londres, mañana en Paris, en Estocolmo, luego en Sarajevo, en Atenas, etc). Sin embago, es de extrañar el hecho de publicación de una decisión así, que penaliza las ideas, ya que el capitalismo es crisol inmenso que lo absorba todo y lo ridiculiza, incluso lo ue amenaza su existencia. El capitalismo sabe ue inmóvil porque se sabe también la mezquindad (indolencia) del hombre. Es quelos capitalistas de Londres realizan una demostración de un autoritarismo (ridículo) ncluso si ridiculizan el espíritu, las ideas y la libertad. De todas formas, los que sirven fielmente el sistema, ahí y por todos lados, han perdido totalmente el contacto con estos conceptos.

Sin embargo sería deseable que nos sumergieramos en el agua de manantial de la Anarquía. Entenderíamos inmediatamente qué significa solidaridad, barrio, arte popular, coexistencia, baile, amor, éxtasis, cooperativa, amistad. De repente la poesía entraría en nuestra vida, al menos nuestra aburrida e inaguantable vida iaria sería menos plana. Pero eso es un sueño. Aquí domina la actitud fingida, desde la persona más humilde hasta la más arrogante, a condición de que se designen y obtengan poder… Pobres ¨yo¨, incultos, perezosos, insensibles, servidores (y por eso se quedan siempre ¨yo¨).

Los anarquístas no amenazan la sociedad. Los anarquístas viven dentro de ella, la cuidan, defienden el mínimo de su  dignidad. El poder constityue el peligro. Y desafortunadamente el poder no existe sólo en las instituciones gubernamentales. El poder existe en cada uno de  nosotros, aunque no lo admitimos.

Comentarios de Eagainst.com

Reeditamos la columna de Giorgos Stamatopoulos del diario Eleftherotypia, puesto que es una de las muy pocas veces que un periodista se sale de la presentación estereotípica de los antigobernantes como gente violenta y gamberra y presenta la realidad. Comentamos esta columna porque creemos que la crítica bienintencionada o la ampliación de columnas con las que estamos de acuerdo es necesaria.

La anarquía, en sentido literal, no tiene que remitir a una sociedad sin poder (sin, al menos, un conjunto mínimo de reglas), sino a la idea que nadie tiene la autoridad absoluta. (De todas formas no son las leyes que forman una poderosa y próspera sociedad, sino el carácter mismo y la conducta de su gente: el papel de la gente que forma una sociedad, su potencia de crear instituciones y leyes que se basan en factores ajenos a la sociedad. La historia, como también diría Cornelios Kastoriades, no es un resultado de determinismos, de ¨algunas leyes de la historia¨, tampoco obra de Dios o de la ¨naturaleza¨, sino una creación pura, resultad de la voluntad y de acción de la gente). Una sociedad anarquísta, entonces, no es una sociedad caótica, su función no depende del juicio de alguna clase dominante que instituye leyes sin la aprobación de la mayoría, moviéndose sólo por su propio interés. Mucha gente la caracteriza como una ¨visión utópica¨, que se basa en la contribución, la solidaridad y la colaboración. A ellos les vamos a contestar que la opresión, la explotación, la guerra, el consumismo y la polución constituyen el mundo que defienden.

La anarquía, como se refirió antes, nunca amenazó la sociedad. Al contrario, amenazó las instituciones de la élite dominante, la normalidad de la ¨vida diaria¨, las varias creencias impuestas por las sociedades dóciles, la burocracia y la jerarquía, las relaciones de explotación… En la mayoría de los países occidentales eran los anarquístas que protagonizaron contra cada tipo de absolutismo, desde él de los regimenes comunistas, y de la dictadura de los fascistas-nacionalistas hasta él de las oligarquías liberalistas, sin aspirar sólo a la toma del control para imponer luego una dictadura suya. Un vistazo sólo a los hechos de la Revolución española y de la guerra civil rusa es suficiente para poder comprobar quiénes y de qué manera afrontaron a los anarquístas. contrapropusieron y cuáles eran los resultados de sus propuestas al contrario de lo que aplicaron sus perseguidores. [1] Entonce si hay algo que la anarquía amenaza es sólo el sistema mismo del capitalismo y cada forma de absolutismo (estalinisno, fascismo, teocracia…). Porque de todas las doctrinas y las teorías dadas la cosmoteoría anarquísta es la única que lucha contra la creación de una nueva burocracia y la emersión de una nueva élite, tanto ideológica como también política.

En este punto tenemos que aclarar de qué anarquía hablamos: anarcocomunismo, anarcosindicalismo, anarcoindividualismo, anarquía postmoderna… Preferimos referirnos a la anarquía clásica, como la expresaron los primeros filósofos anarquístas P. J. Proudhon y Mikhail Bakunin, quien dijo lo siguiente: A) ¨socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad¨, derrocando las creencias marxistas que hablan de la necesidad de la existencia de una etapa historica de la ¨dictadura del proletariado¨ y según esta teoría, un fuerte poder central, dirigido por la clase obrera y el proletariado, llevará a la liberación total de la sociedad de sus ataduras clasistas. Sin embargo (como Bakunin mismo dijo y también como la historia demostró) esta etapa contribuye a la creación de una nueva élite. Así, la discusión de la ¨dictadura del proletariado¨ por parte de los anarquístas llevó a la primera ruptura durante la Primera Internacional. B) ¨Libertad sin socialismo es injusticia¨ [derrocando así las afirmaciones de los adversarios de la ¨igualdad¨ de los filósofos liberalistas, como Tocqueville, Rousseau y otros, acentuando la necesidad de la creación de una sociedad sin clases, desde un punto de vista económico (sobre todo) y político, algo que llegará por la emancipación de los obreros, que, según los anarquístas, ellos no van a tener el poder, sino van a reemplazar la estructura del estado por asambleas locales y abiertas dirigidas por el proletariado de forma autónoma. Asi, vemos que la anarquía, nacida y criada de la época de los grandes cambios políticos y de las deliberaciones sociales, incorpora elementos del liberalismo social y a la vez del socialismo revolucionario (movimiento obrero), teniendo así su propio papel en el amplio movimiento de la emancipación. (Ojo: no hay que confundir el neoliberalismo con el primer liberalismo de Rousseau, Locke y Toqueville).

Para un anarquista, entonces, el concepto de la igualdad está totalmente conectado con la justicia social. Para Toqueville, la prioridad tiene que ser la libertad y no la igualdad: si la pasión por la igualdad triunfa sobre la pasion por la libertad, la Revolución acabará en despotismo. Pero esta prioridad lleva a desigualdades de clase caóticas, algo que el marxismo y la anarquía rechazan. Como Bakunin señaló también, el mecanismo del estado no es nada más que un medio de promoción de oficios o ¨no hay nada más peligroso en una sociedad que los príncipes y el gobierno¨ (Niccoló Machiavelli). Entonces, para evitar las sociedades de clases extremas y a la vez, para que la igualdad no lleve a la tiranía, tenemos que liberar la sociedad del estado, que porta el poder concentrado en las manos de poca gente (oligarquía). Así Aristóteles dice ¨la característica de la libertad es que todos gobiernen por turnos¨. Consecuentemente, tenemos que sustituir el concepto arbitrario de la igualdad por lo de la igualdad ante la ley: es decir, igualdad ante las leyes y la participación política, sin estado ni representación, para evitar el despotismo, por un lado y por otro la perpetuación del poder de una élite privilegiada (véase anteposición de la autonomía individual y colectiva): ¨no a la ejecución de decisiones sin la participación igual en la toma de estos¨. En breve, damos la prioridad a la igualdad de la participación en el poder político, elemento que se incluye en la anteposición de la democracia directa, a diferencia de la democracia representativa que concentra el poder en las manos de una élite parlamentaria… La democracia directa, igual que la autonomía individual y colectiva constituyen los herederos de los movimientos ideológicos de la ilustración y del movimiento obrero de la emancipación. La democracia directa de cuando a cuando se ha adoptado por varios anarquístas (como en el caso de Cataluña anarquista), algo que demuestra la acción de vanguardia del movimiento anarquista, pero básicamente, constituye la evolución de todos los corrientes obreros, liberalistas y de los que elogian la emancipación…

Luego, con el paso del tiempo, el derrumbe de la Unión Soviética y el deterioro del movimiento obrero, una parte del movimiento anarquista absorberá unas valores diferentes de las del socialismo tradicional y liberal (véase Murray Bookchin) y con la influencia del postmodernismo en nivel social y artístico, evolucionará por teóricos, como Bob Black, abandonando totalmente su orientación obrera y adoptando unas valores más liberales y hacia la emancipación [es decir, abandona la obsesión a la moral del trabajo, que dominó los primeros años de la Revolucion Industrial, una moral que se encuentra también en el cristianismo. (Algunos conocen la frase ¨buen cristiano=obrero obedecente o Ora y labora, palabrería de los frailes de la Orden de San Benito)]. El anarcosindicalismo, por otro lado e incluso las tendencias más moderadas del anarcocomunismo se alejan bastante de lo que nosotros consideramos liberal de verdad, es decir, estos dos corrientes quedan apegados al concepto obrero de la anarquía tradicional [2]. Al contrario, Bob Black condenó claramente la moral del trabajo (véase Bob Black – La abolición del trabajo) ¨para dejar de sufrir tenemos que dejar de trabajar.¨. Black, como otros anarquistas teóricos también, ha coseguido alejar el concepto del trabajo de sus anteposiciones anarquistas, dando así un aliento nuevo al movimiento anarquista.

Según la opinión que promueve el autor, la anarquía se distancia de la violencia. Es una opinión correcta, hasta un punto [3] (Son muchos los anarquistas que condenan la violencia). Pero se ha acentuado muchas veces que, cada esfuerzo de crítica de una teoría no puede distanciarse del resultado de su aplicación práctica.

El movimiento anarquista ha adoptado de alguna manera un tipo de individualismo, que es contradictorio (y quizás antinómico) en cuanto a sus anteposiciones básicas. Eso se debe al acercamiento simplificador y romántico de muchos anarquistas en relación con el término ¨poder¨: muchos de ellos no pueden ver el poder como una relación social. Lo ven como algo que está fuera de los movimientos y de la sociedad, como un ¨coco¨ que protege el estado y el capital. Además, de aquí procede la opinión de muchos anarquistas, que dicen que no quieren asumir ningún poder, sólo eliminarlo definitivamente. La opinión de muchos anarquistas que ¨puesto que el poder es negativo, lo tenemos que abolir¨ lleva (de forma indirecta y subconsciente) al cultivo de un razonamiento individualista, nihilista y así narcisista del tipo ¨no comparto nada y con nadie y ya que no comparto nada con nadie me doy a mí la propiedad absoluta de cada acción¨ y a la vez lleva a un fanatismo metafísico ¨ hacia la guerra santa contra el estado y el capital¨.

Resumiendo: Cada poder heterónimo penaliza las ideas que considera peligrosas para su propia existencia y el capitalismo mucho más. Además la legislación penal desde siempre constituía una de las armas más fuertes de cada poder. [Según el representante principal de la Escuela de Derecho Natural, Thomas Hobbes, que en su libro Leviatán (1651) estudia las relaciones entre el Estado y el ciudadano, la penalización es algo ¨malo¨ que el poder público impone a quien cometa o salte lo que este mismo poder (heterónimo) considera como infracción de la ley, con el objetivo de dirigir más la voluntad humana hacia la obediencia. Es característica también la frase de Pablo de Tarso ¨penalicen a los desobedientes para que no se pasen¨, que demuestra el autoritarismo y la vulgaridad del cristianismo, una religión que influyó de forma radical el pensamiento y la evolución del mundo occidental]. La posibilidad del capitalismo en cuanto a la absorción y la ridiculización del todo es a lo mejor la regla, (se podría decir que desde un punto de vista historico y general esto es válido), pero esta regla no es válida hoy en día, por la crisis actual. Además, como ya se ha referido, el espacio político de los anarquistas y de los que están en contra del poder ha sufrido una represión implacable en Europa y en América desde el primer momento. Consecuentemente, las prácticas estas del gobierno británico y los métodos de represión que promueven los medios de comunicación no son nuevos. Por eso, entonces, la valor de esta columna es grande: porque demuestra las razones verdaderas por las que cada poder difama con repugnancia el ¨agua de manantial de la Anarquía¨ y la nombra gran adversario. ¿Es de verdad invencible el capitalismo, al final..?

[1] Hoy en día sería incincebible considerar la Cataluña anarquista como un ejemplo, a pesar de todos los elementos positivos que vale la pena mantener de esa época. Durante la Revolución Española no faltaron algunos hechos de conducta injusta y de actos de violencia injustificable de anarquistas hacia ciudadanos simples, hechos que por supuesto no se pueden comparar con las atrocidades de los comunistas, de los fascistas y de los regimenes ¨liberales¨. Por supuesto, esto no era inesperado porque: a) estamos hablando del año 1936, una época de pleno analfabetismo para España y b) muchos anarquistas españoles eran en realidad anarcosindicalistas que habían absorbido algunas anteposiciones de Marx y de Lenin (necesidad histórica), pero menos que los comunistas.

Todos los cambios revolucionarios que en la práctica fructificaron al contrario del golpe de estado de los bolcheviques en Rusia en octubre del año 1917 y de los regimenes fascistas, impuestos por la fuerza militar, todas las sociedades basadas en anteposiciones liberales, hoy en día podrían constituir para nosotros una semilla fecunda para más evolución, claridad y estudio en cuanto a la transformación social y radical.

[2] Los anarcocomunistas siguen obsesionados por el elemento economico-productivo. Un anarquista italiano, Errico Malatesta, un teórico que de alguna manera constituye un ejemplo de anarquista para nosotros, dijo que ¨más o menos todos somos marxistas, aunque no hemos leido ni un sólo libro de Marx¨. Hasta un punto esto es una verdad grande, ya que el mundo de la economía se ha autonomizado por el capitalismo (y el análisis de Marx se basó en esto y es irrelevante el cómo luego lo remontó en toda la Historia, quizás por ignorancia). El tema laboral, por supuesto, es muy importante para un movimiento radical y revolucionario. Sin embargo (como demostró Cornelius Kastoriades, Hannah Arendt, Pierre Clastres y otros intelectuales), nuestro análisis sobre los problemas de la sociedad no tiene que remontarse a la economía, algo que la Izquierda y los comunistas liberales hacen hasta la saciedad. Consecuentemente, de toda la gama de la anarquía elegimos los elementos que desarrollan la anteposición revolucionaria, alejándola de los términos económicos y hacen una contrapropuesta de una forma diferente de la función de la sociedad, la cual no se basa en la producción y en la economía o en el insensato ¨dominio racional¨ (el imaginario del capitalismo). En breve, estamos hablando de la anarquía como Murray Bookchin la expresó y luego adoptamos las valores de la anteposición de la autonomía.

[3] Aquí tenemos que explicar que significa violencia y hablar de la violencia diaria que la gente sufre de la misma sociedad capitalista y heterónima, la violencia del sistema de los regimenes de la oligarquía liberalista que en realidad constituye la pieza de un puzle que dominará basado en las Leyes de hierro, de un sistema que condena poblaciones enteras a la pobreza (además, como Gandhi dijo, ¨la pobreza es la peor forma de la violencia¨) que destruye los sueños y la esperanza de millones de personas, que manipula, contiene la conciencia, aleja y a la vez destruye cada conviviencia armoniosa…

Ian Delta, Michael Th & Efor

El texto en griego.


Short URL: http://wp.me/pyR3u-9fJ

Αναρτήθηκε στις: 19/11/2011