Menu

EAGAINST.com

Diálogo con un desempleado

005zto6sa

Este diálogo entre dos personas, una de las cuales es desempleada, tuvo lugar hace unos días en la cafetería del centro social ocupado Vox, en Atenas.
Traducción: Verba Volant

Alexis (desempleado): Permitidme intervenir en vuestro debate amigos. Niki te he oído decir que tenemos que ocupar los medios de producción. ¿O sea, que quieres decir que no hay que haber patrones y dueños en las empresas?

Niki: Sí, eso he dicho. ¿Te ha apetecido alguna vez tener un patrón que te mire como se le miran los dientes a un caballo, antes de que contratarte, comparando tu currículum con otros (y que tú te sientas forzado a mentir para que te contrate, y a decir que supuestamente estás interesado en su negocio de mierda y ocultar que simplemente intentas sobrevivir), poniéndote cámaras de vigilancia por encima de tu oficina para chequear cuántas gotas de sudor echas a su papeleo y despidiéndote apenas se redujeron un poco sus beneficios?

Alexis: No, por supuesto que nunca me han caído bien los patrones. Pero tampoco los jefes sindicales me caen bien, ya que en realidad son unos patrones vanidosos vestidos con uniforme de obrero, algo como enemigos ocultos, listos para venderte después de acariciarte las orejas con sus palabras vacías, supuestamente llenas de rabia.

Niki: ¿Y quién les permite a todos estos sindicalistas profesionales que nos representen, amigo mío? Nosotros mismos, por habernos estancado y acomodado en el sector público, creyendo en lo que escuchábamos según íbamos creciendo, es decir, que íbamos a cobrar un sueldo fijo cada mes, ¡y que encima estábamos agradecidos a los patrones por habernos dado un puesto de trabajo de accesorio consumible en los engranajes del motor de producción de su lucro! ¿Por qué nunca nos hemos molestado por cobrar tan sólo una pequeña parte de lo que ofrecíamos con nuestro trabajo? ¿Por qué nunca se nos ha ocurrido que somos unos esclavos – y sobre todo sin darnos cuenta- como ocurría en tiempos pasados?

Alexis: Bueno, es lógico que el empresario gane más que todos sus empleados juntos. Él es el que toma riesgos, ya que él es el que pone el capital.

Victoria: El Capital no se le llegó cayendo como maná del cielo. O lo ha heredado, hecho que reproduce la desigualdad, o se lo ha procurado del Estado con algún mecanismo legislado justo para proteger la propiedad “de los que tienen dinero”, por lo que lo hemos pagado todos, o lo ganó apostando, porque – estarás de acuerdo – en este mundo el dinero lo tienen son los que han nacido ricos: los estafadores, los canallas y los comodones antisociales de todo tipo. ¿Por qué nunca te ha tocado a ti tener capital amigo mío? En cuanto al riesgo, mejor preguntar a las viudas de los marineros, de los mineros o de los albañiles, qué significa riesgo. Ellos arriesgan dinero, que acabamos de decir cómo lo han encontrado.  Tú eres el gilipollas que arriesga su vida y su salud mental a diario por un pedazo de pan sucio. Pero lo peor es que nos han enseñado a dar las gracias haciendo a la vez una pequeña reverencia a nuestros “benefactores”… ¡Qué vergüenza!

Alexis: Si, tienes razón, aunque tu forma de hablar exagerada me hace sentirme perplejo. Es que todo esto decían también los comunistas en la Unión Soviética y ya viste que pasó. Los burócratas del partido llegaron a ser al final los directores y el Estado pasó a ser el gran patrón que siguió explotando a los trabajadores, encima pagándoles justo lo suficiente para que sobrevivieran por los pelos y bajo un régimen de falta de libertad total.

Niki: Por ello las instituciones y la organización que queremos aplicar tendrán que eliminar cualquier posibilidad de concentración de poderes. Tenemos que velar por que no el Poder no lo tenga ni una minoría ni una mayoría, sino que se consiga, dentro de lo posible, una armonización entre las diferentes tendencias. Por supuesto, la aceptación del Estado como dirigente o como árbitro es una confesión colectiva de nuestra deficiencia de asumir la responsabilidad de nuestras decisiones y acciones.

Alexis: Un momento, ¿quieres decir que si mañana nos reunimos veinte personas y montamos un negocio sin jerarquías, tal como lo has descrito, no vamos a pagar impuestos al Estado? ¿No vamos a aceptar subvenciones estatales? ¿No vamos a operar en función de toda esta infinidad de leyes y regulaciones que rigen el conjunto de la actividad financiera?

Niki: Espero que estemos de acuerdo de que primero no nos fiamos de ningún representante o experto que vaya a gestionar nuestra vida o el producto de nuestro trabajo. ¿Qué es exactamente lo que hacemos pagando impuestos al Estado? Compartimos forzosamente una parte de los productos de nuestro trabajo con una institución autoritaria que puede ser que dirija una parte de ellos a escuelas y hospitales, sin embargo regala la mayor parte de ellos a banqueros, industriales vendedores de armas, grandes constructores y dueños de mass media. Pagando impuestos en realidad aceptas que le confías al Estado la gestión de nuestros recursos con la esperanza de que va a desempeñar el papel del redistribuidor, un papel que en sus días buenos lo jugaba de una manera demasiado mesurada y que en la actualidad lo ha renegado casi por completo. Pues, no me fío del Estado y creo que se pueden ofrecer cosas a la sociedad de una manera mucho más edificativa, rindiendo cuentas a ella, con transparencia, sobre el cómo exactamente se ha gastado lo que no ha llegado a repartirse entre los trabajadores y sus familias. Puedes estar seguro de que no vamos a despilfarrar ni un euro en balas, gases lacrimógenos, hábitos religiosos bordados en oro, limusinas y un montón de cosas totalmente innecesarias. Por el contrario, ofreceríamos todos los recursos necesarios para escuelas que cultivaran el pensamiento crítico y la imaginación creativa, para asistencia médica para todos, para centros culturales y parques. Y respecto de las subvenciones estatales, se da por hecho que no aceptaríamos ninguna ayuda por parte del Estado. Y eso no porque queramos eliminarlo en favor del “mercado libre”, como sostienen algunos que no tienen idea o algunos “liberales”, ni porque nuestra ética no acepte un apoyo semejante, sino precisamente porque si te alias con el Estado, has renegado de la esencia del proyecto. Hazme caso: si nuestros conciudadanos quisieran apoyar el proyecto por cualquier medio, lo harían sin necesitar a ningún mediador. De esto se tratan la autogestión y la auto-organización, dicho de una manera simplificada.

Alexis: ¿Y los salarios? ¿Cuánto se diferenciarían los sueldos de una señora de limpieza y de un ingeniero químico, por ejemplo?

Niki: Un requisito fundamental para el funcionamiento de una sociedad auto-dirigida es la igualdad total de los sueldos, así que lo de “yo gano más que tú” gradualmente parezca tan ridícula como el concepto “yo soy mejor que tú porque mi tatarabuela se había acostado con el rey que hizo barón a mi tatarabuelo”. Esto no será algo que se produzca en el futuro lejano, sino un primer medio para la eliminación inmediata de la mentalidad “económica” o “economista”, la que nos hace querer más que los demás. Es menester destruir el sistema totalmente podrido de “valores”, relaciones e incentivos que están asociados con el sistema capitalista, y es muy probable que la igualdad total de los ingresos contribuya a esto al máximo.

Alexis: ¿Y si alguien es perezoso y continuará cobrar sin ofrecer?

Niki: La palabra “perezoso” es una palabra bastante malinterpretada. Y se utiliza principalmente para hacerle sentirse culpable a alguien. A un chico que no puede corresponder a las exigencias de la escuela o los conocimientos conseguidos en la escuela están fuera de sus intereses y se porta con indiferencia, se le pone la etiqueta “perezoso” sin examinar los varios factores que puedan causar esta actitud. De la misma manera, el título “perezoso” se les atribuye a trabajadores que probablemente crean que su trabajo es indiferente y no productivo. Dicho “perezoso” puede demostrarse mucho más creativo y tener una actitud cooperativa si se le da la oportunidad de trabajar en otro puesto o de trabajar con el fin de ofrecer y no por cobrar unas migajas, y si se le da la oportunidad de formar en común con los demás el plan del trabajo y no obedecer a unas órdenes innegociables emitidas desde arriba. Y en el caso de que sea una persona que simplemente le gusta ser un parásito (hay tales personas), simplemente no continuará estando aceptado por la unión obrera en la que participe.

Alexis: Así, pues, ya que propones una organización del trabajo completamente diferente, supongo que consideras vanas (inútiles) todas las reivindicaciones en el contexto capitalista, ¿verdad?

Niki: No exactamente vanas. Simplemente, en mayor o menor medida carecen de importancia, a menos que estén conscientemente integradas en una perspectiva de destrucción total del modelo económico capitalista. El capitalismo, en otras palabras la barbarie, no tiene remedio. O eres un esclavo o no lo eres. O sientes dolor o no lo sientes. Si lo único que buscas es simplemente no gritar de dolor, vas a vivir constantemente con el miedo al dolor y también vas a estar de una manera extraña “listo” en todo momento para doler un poco más, basta que con se apiaden de ti (sientan lástima por ti) al final. Sin embargo, esto no es una vida digna. Es una humillación y miseria total. ¿No es así?

Esto no quiere decir que en la vida vayas avanzando basándote en el “si no hacemos la revolución mañana por la mañana a las 9.00h exactamente, hemos fracasado” Estás constantemente luchando por muchas victorias pequeñas y más grandes. De todas formas, una trae la otra. Toda tu acción, sin embargo, ha de ser la abolición total del modo de producción capitalista y la organización general de la vida en torno a este, en todos sus aspectos (facetas). Por lo tanto: acciones continuas, paralelas y multifacéticas si, regateo no. De lo contrario el “cómo apañárselas” se convertirá en “si o qué vamos a rescatar” antes de darnos cuenta.

Alexis: No estoy en desacuerdo. En absoluto. No sé. La pobreza trae pobreza. La miseria (pobreza) trae miseria espiritual y moral. Tengo que pensar, tengo que organizar mis pensamientos. Lo que siento ahora no es una tristeza por no tener trabajo, y esto no por evidentes razones, sino por una razón diferente: si tuviera un patrón, creo que acabaría matándolo a bofetadas…

Efor, Ian Delta, Christina

El texto en griego.

Shortlink:http://eagainst.com/?p=46630