¿Qué les hace contar con nuestro silencio?

Traducción: Verba Volant

El 6 de diciembre se aproxima…

¿Ha llegado pues la hora? ¿Volverá a existir una rebelión? Le daremos un susto a Papadimos y a la Troika[1]? ¿Se celebrarán elecciones para que “hable” el pueblo? ¿Se iniciará una nueva “lucha de liberación nacional”? Si el 6 de diciembre fuese un funeral, lloraríamos, si fuera un aniversario, nos reiríamos. ¡Nada de los dos! Como no nos gustan las profecías, ni alguno de los anteriores, ni sus contrarios, preferimos tener los pies en la tierra y ver ese día como otra buena oportunidad para hablar y actuar contra las relaciones de dominación existentes.

Apuntando nuestra vida…

No olvidamos, pues, que aquel día, a finales de 2008, aparte del hecho que fue asesinado un joven de 15 años, estalló una rebelión social. Las causas acumuladas fueron (y son) muchas. Sin embargo, surgieron de la explotación (¿qué otro motivo podrían tener?): el núcleo de este sistema. Inicialmente (la rebelión) se articuló como un grito violento de diferentes sujetos y en varios lenguajes. Los rebelados atacaron a blancos estatales y capitalistas (bancos, ministerios, comisarías de policía, templos de consumo). Los rebelados no solicitaban algo, sino que cuestionaban. Los rebelados plantearon preguntas: “¿Para qué toda esa seguridad?” / “¿Qué es lo que ella garantiza y protege?” / “¿Cuán blindado piensa que está este Poder que nos está quitando nuestra propia vida?” A continuación tomó más dimensiones y sonó también fuera de las fronteras (de Grecia), dejando muchos legados. El movimiento combativo se masificó, proyectos auto-organizados se reforzaron o nuevos se crearon, el monopolio del discurso y de la violencia del Estado se cuestionó a unos niveles sin precedentes en Grecia después de la transición (1974).

…salvaguardan su robo

No debemos pasar por alto, sin embargo, la situación general, puesto que hablamos de aquel período en el que la crisis del capitalismo se hizo más evidente y patente debido a sus picos. Es decir que después de 2008 comenzaron a ser afectados de una manera directa aún más grandes fragmentos de la sociedad, de los que si la experimentaban, incluso en los años de la “prosperidad”. Es decir que estamos viviendo, de todos modos, una situación política y económica crucial, la administración de la cual sólo se puede hacer de una manera agresiva, por un Estado que hace mucho tiempo que se ha deshecho de la máscara de la “asistencia”.

La combinación de esta coyuntura con el antecedente de un “diciembre”, es decir, el espectro de un estallido masivo, se ha estado cerniendo de una manera visible desde entonces, lo que obligó a los patrones locales a tomar precauciones (medidas). Desde entonces estamos experimentando el agigantamiento del Estado de seguridad, tanto cuantitativa como cualitativamente: aumento del control policial, nuevas bandas policiales motorizadas, refuerzo de la Policía municipal, organización de grupos paraestatales, ofensiva intensiva a varios sujetos de la rebelión (estudiantes, inmigrantes, centros sociales, ocupaciones), detenciones continuas y retenciones en casi todas las luchas sociales, evolución del arsenal legal (por ejemplo, la ley sobre las capuchas, la nueva ley anti-terrorista, la toma obligatoria de ADN ), la profundización de la represión económica con multas exhaustivas (por ejemplo, a los insumisos o a los que se niegan a pagar los peajes).

Además, esta estrategia tiene un punto clave muy particular: habiendo diagnosticado de que uno de los principales “logros” de diciembre fue la deslegalización del papel de la Policía, con un plan elaborado están tratando de salvar esta distancia.

La institución del madero del barrio, las patrullas cada vez más frecuentes, el establecimiento de relaciones con tenderos y ciudadanos que ostentan puestos “útiles” en el sector público, incluso el café que toman durante todo el día los maderos motorizados, estando en servicio, todo conduce a los mismos principales objetivos de aplicación de la represión moderna: la asimilación por la sociedad de la imagen y la presencia de las fuerzas de represión. Aún más: la recuperación de la confianza perdida y la búsqueda de un apoyo, por parte de la Policía, en el voluntarismo y la colaboración de los ciudadanos…

Pero no hay que olvidar que la represión no se debe servir sola, sino con guarniciones ideológicas, para estar legalizada y ser soportable. Así que se recluta, más que nunca, la vieja receta de la “unidad nacional”. Es decir que, cuando la crisis hace desaparecer la “zanahoria” (la promesa de unos privilegios tangibles), el látigo no se puede blandir totalmente desnudo. Es entonces cuando aparece el cuento del “sacrificio por el bien común”… Amos y esclavos estamos hechos lo mismo…frente a los malos extranjeros y los traidores. Y son casi todos los bandos derechistas o izquierdistas, con la izquierda extra-parlamentaria incluida, que cuela unos conceptos peligrosos como la patria y la soberanía nacional. Por supuesto, cada uno por distintas razones, pero en última instancia, contribuyendo al mismo resultado: a la ofuscación de las contradicciones reales y a la creación de una tregua en nombre de la patria. Una tregua donde tendrían que desarrollarse las resistencias sociales.

¿Qué les hace contar con nuestro silencio?

Definitivamente las cosas no están fáciles. El terrorismo del Estado de seguridad, los cuentos nacionales, las mediaciones de los media y de las instituciones, y además, nuestras propias debilidades, la fragmentación y el olvido que rige los movimientos, allanan el camino para que seamos exprimidos por última vez y que seamos conducidos a la miseria. Frente a esta realidad no se permiten retrocesos. A reorganizarnos, a fortalecer las estructuras de solidaridad existentes y construir nuevas, a tirar a la basura las invenciones ideológicas de la patronal y a auto-organizarnos en base a nuestros deseos y necesidades, siendo nosotros los que producimos la riqueza de la sociedad. Cuando los oprimidos tienen unos a otros y todo el derecho del mundo, ningún miedo es capaz de hacerlos parar. En este período de reestructuración capitalista, que tiene lugar bajo las condiciones más adversas para unos ciertos fragmentos sociales, debemos enriquecer las luchas de hoy con todos los rasgos radicales que surgieron durante la rebelión de diciembre de 2008. A trabajar con corazón hacia esta dirección, para vivir las luchas que nos corresponden y no sus sustitutos.

A levantar la cabeza y recuperar esta riqueza, así como todo lo que nos ha sido saqueado: el tiempo, la creatividad, nuestra propia vida colectiva…

Cooperación de anti-autoritarios/as “diciembre de 2011″

El texto en griego.


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Αναρτήθηκε στις: 05/12/2011